11.09.2006

Anestesia otra vez

Me puse a urgar en el blog anterior y resulta que encontré mis entradas. Igual me puse contento por que había escrito harta pero la mayoría eran demasiado correspondientes a su época. No por eso poco importante, estaba toda la historia de la pata quebrada y otras cosas.
Hoy día esta lleno de cosas que pensar asi que voy a reeditar una (ya no tengo ni gracia para explicarlo).




Me molesta la voz del locutor de los comerciales de televisión. Las cosas han cambiado. Hace algunos años pudimos hacer algo por eso. Como no había internet ni mucha música en los computadores, algunos nos sentabamos al lado del televisor a hacer nuestras cosas porque siempre hay alguien en el hogar que se hace dependiente de la vanguardia en programas sulfurados y brillantes. Otros nos hicimos dependientes de ver el reflejo de las luces en los ojos sin pestañar de nuestros familiares adictos. A raiz de esto nuestras actividades perdieron calidad. En esta misma manzana gente dejó de dibujar, se murieron veinte mascotas por falta de comida ante el olvido de sus amos, cuarenta y tres niños inocentes fueron víctima de la mirada tierna idealizada al modelo televisivo de los padres y enviados a academias donde los prepararon para sangrientas competencias con el fin de ser los próximos protagonistas de este caos. Se cuenta que en este mismo pueblo se celebraron romerías a los conductores del programa R**** y una peregrinación de fieles a la ciudad de los estudios que terminó en violetos enfrentamientos con las Fuerzas Centrales. Claro que cuando todo empezó nosotros desconocíamos la gravedad de la situación. La verdad es que fue la egoista iniciativa de poder estar tranquilos.

Nos encontrabamos en la calle para fumar un poco (dentro de la casa el humo manchaba los vidrios y la pantalla), no siempre hablabamos pero nos conocíamos las caras y sin mucho problema nos percatamos de la angustia y soledad que manifestabamos. En pocos días los planes estaban listos y todos de acuerdo. Asignamos los puestos y aunque todo atentaba con la moral de bienestar imperante no fue dificil llevar adelante la empresa en las calles vacías.

Partimos por robar los planos de la distribuición de señal via cables e interceptar señales de televisión abierta (gracias a los estudiantes de tecnolgía aplicada) poniendo en su lugar una eterna imagen de la bañera gris del sitio valdío del frente emanando burbujas con el fondo de la ceramica mohosa que quedaba en aquella casa casi destruida por completo. Sobre los arboles centenarios de la villa observabamos durante horas si podíamos ver alguna reacción fuera de las casas. Despues supimos todo el desorden causado... . A las tres horas y cuarenta y cinco minutos los padres de familia salían a buscar sus herramientas seguidos por desesperadas madres sumidas en llanto y de esos ondulines a medio salir por la desesperación. Más tarde cesaron los intentos por los arreglos caseros y comenzaron las llamadas a los técnicos y los proveedores de televisión, había que actuar rápido, en este tiempo habiamos preparado todo. La reacción posterior fue una de mis favoritas, cuando pusimos tres damas chinas en la televisión se escucharon gritos gurutales de algunas casas y hermosas risas de niños que les divertía ver a los adultos sumidos en sus caprichos. La "profecía" se estaba cumpliendo, dejamos caer las escarchas sobre el vecindario. Los niños salieron a jugar y se escuchó fuertemente la música del noticiario central por los parlantes sobre los arboles. Cientos de adictos salieron como hormigas de sus casas buscando una sola imagen para aliviar el dolor, al econtrarse en al aire libre llenos de escarchas y ver los cerros se hundieron en verguenza y trataron de volver a sus casas tambaleandose. Nadie supo reconocer su casa y se manfestó el pánico.

Al llegar los técnicos de la televisión encontraron a los vecinos durmiendo como niños en las calles. Muchos abrazados. Nunca voy a olvidar la imagen de tantos abrazos como nunca había visto. Al rato llegó la policía y al fin pudimos bajar de donde estabamos alla arriba de los árboles atrapados, orgullosos y siempre cantando con las manos en el corazón.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Está buena la historia..